domingo, 6 de enero de 2013

Vampirismo



El hombre más idiota del mundo despierta a mediodía y al mirarse al espejo nota que los caninos superiores sobresalen en la mordida: comprende, sorpresivamente, que ha dejado de ser simplemente un hombre (uno muy idiota) y ha pasado a ser un vampiro.
Además es un hombre vengativo: planea cómo clavará sus colmillos en los fuertes cuellos de los musculosos que siempre lo molestaron, planea la manera en la que seducirá (recordemos que los vampiros seducen con vileza) a las rubias que nunca lo miraron.
Imagina su castillo, las historias que contarán los aedos rumanos sobre su vida, las entrevistas televisivas, su rostro en el billete con más ceros, películas con actores norteamericanos interpretándolo una y otra vez.
Pero nada lograría encerrado en su habitación: se viste con una capa que antes era un mero disfraz y quita el polvo a sus zapatos más caros. Abre la puerta, sale a la calle convencido de que comenzará una nueva vida: los rayos más gruesos del sol lo desintegran, sobre el suelo sólo queda ropa con algunas cenizas dispersas.
El vampiro más idiota del mundo muere bajo el sol del mediodía.

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