Al comenzar el último minuto de su vida, el poeta escribe:
“uno se encuentra con objetos y con palabras, sin saber cuál ha existido antes,
como se topa con versos y puntos finales sin saber siquiera cuándo comenzó la
poesía.
Se pasa la vida tocando al amor no tan a menudo como a las
mujeres, alcanza con una sola para deambular sólo con la muerte. Y no es hasta
que está solo, completamente solo y la noche pesa en el alma como al ahorcado
su propio peso.
Y la tinta chorrea hilos de baba de una boca que no besa, y
el beso que es ausencia afirma que no hay peor pena que la espera y la soled…”
Al cumplirse el segundo final, otro poeta ha muerto y otro
escrito carece de final, al menos por hoy.
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